
Entre los campos de Burgos, Dios sembró una vocación,
en La Horra que es su pueblo, en familia y oración.
un muchacho fue aprendiendo que la vida es entregar,
la vocación es un sueño, llamada que contestar,
Quiere ser sacerdote sin mirar la vista atrás
El camino del evangelio lo llevó hasta el altar
un 23 de octubre para siempre y sin final,
y sus manos prometieron servir con fidelidad
ser pastor entre la gente ser reflejo de bondad.
50 años de misión, 50 años de entrega,
de caminar junto al pueblo allá donde Dios le lleva
desde Castilla a la selva desde el barro hasta el altar
hay escrita una historia que el tiempo no borrará.
De La Horra hasta Puyo, de Castilla al Ecuador
50 años de entrega de camino y de misión,
Con el evangelio al hombro con esperanza en su voz
Rafael cruzo montañas sembrando siempre el amor.
Fue sembrando en los pueblos, esperanza y sencillez
entre montes y parroquias aprendió también hacer.
la voz serena del hombre que acompaña sin buscar,
otra gloria que el servicio y otra parroquia que amar.
Ecuador abrió sus puertas en caminos de misión
con caminos lluvia y ríos, con lodo y con dolor,
Palora escucho sus pasos Puyo recibió su voz
y la selva fue testigo de una vida para Dios.
Roma un día le llama para hacer misión mayor
en fiesta de Epifanía Dios lo consagro pastor,
pero siguió siendo el mismo, cercano en cada lugar,
un misionero sencillo que a todos quiso escuchar.
50 años anunciando que el amor puede vencer,
50 años levantando la esperanza y la fe,
y aunque pasen muchas vidas y los años sigan más
las huellas de un misionero siempre permanecerán.
50 años de misión 50 años de entrega,
de dejar la propia vida para que otra vida crezca,
y hoy el pueblo agradecido vuelve su voz hacia el
porque el que sirve con el alma nunca deja de volver
