
Hoy queremos elevar un sincero agradecimiento y reconocimiento a cada uno de nuestros catequistas de la parroquia. Ustedes no solo enseñan contenidos, transmiten vida, fe y esperanza. Con paciencia, entrega y amor siembran en el corazón de niños, jóvenes y adultos la semilla del Evangelio
Gracias por su tiempo generoso, por su servicio silencioso, por cada palabra de ánimo, por cada sonrisa y por caminar junto a nuestra comunidad, aun cuando el cansancio aparece. Su labor es un verdadero ministerio, una vocación que nace del encuentro con Cristo y se convierte en servicio a los demás.


Que el Señor, el gran Catequista, les bendiga abundantemente, fortalezca su misión y les conceda la alegría de ver frutos en cada corazón que acompañan.
¡Gracias por ser luz, guía y testigos del amor de Dios!
