
“Dichosos los pies del mensajero que anuncia la paz” Is.52,7
Queridos Misioneros y Misioneras, sacerdotes, consagrados y laicos. Iniciamos un nuevo curso y una nueva etapa en nuestro camino de la historia de nuestra Iglesia misionera del VAP.
Cientos de misioneros han ido pasando por nuestro camino que han hecho historia en la vida de nuestra Iglesia, algunos con su permanencia por muchos años otros quizá demasiado pasajera con pocos años, siempre nos parece poco cuando la mies es mucha y los obreros pocos.
A todos les queremos agradecer por su trabajo, unos se van otros vienen, a los que nos dejan muchas gracias por todo su trabajo realizado en la misión, pienso que la experiencia que han vivido no la olvidarán nunca, siempre es una riqueza del ser humano servir a los más pobres como misioneros que siembran la paz como dice el profeta” siempre son dichosos los pies del mensajero que viene por el monte trayendo la paz”.

Este es el mensaje que hoy queremos poner como iluminación e inspiración para este nuevo curso, la paz es un valor del Reino que Jesús nos pide construir ,un reino de paz, en medio de tanta guerra y violencia que nos rodea, debe ser un compromiso de todos ,crear relaciones con los demás que lleven a crear un clima de armonía ,de amistad, de unidad, de actitudes que tejen este valor de la paz sin el cual no se puede vivir, este fue el deseo y el saludo de Cristo resucitado,” la paz sea con ustedes.” ser artesanos de paz cada día .
Hoy también nuestro saludo a los nuevos misioneros y misioneras que se incorporan este año al trabajo de nuestra Iglesia, sean bienvenidos entren a formar parte de esta familia del VAP que desea seguir viviendo ese clima de fraternidad y hospitalidad que ha caracterizado a nuestra Iglesia, no sin el esfuerzo de todos por construir ese reino de Paz, una exigencia cada día más difícil en la convivencia diaria con los demás.
Lógicamente si echamos la mirada atrás por algunas décadas decimos, como ha cambiado todo, nos desborda el mundo acelerado en que se vive hoy, también el camino de nuestra Iglesia a nivel pastoral y social ha cambiado, damos gracias a Dios y tantos misioneros por todo lo que se ha podido mejorar y crecer , seguimos pidiendo a Dios su fortaleza y sabiduría para seguir haciendo el bien y evitando el mal ,sanando las heridas de nuestro mundo necesitado de ese mensaje de salvación que Jesús nos ha pedido ser artesanos de la paz: tejer desde nuestro trabajo cotidiano donde se cruzan los hilos de ideas y pensamientos de esperanza y de amor hecho caridad con el que sufre soledad ,con hilos que son de autoestima ante las adversidades , que despiertan ilusiones ante los que siembran desánimos , que suman en vez de restar , que extienden la mano para superar barreras que ayudan a levantarse en vez de pasar de largo, que se resisten ante la indiferencia ,que no caen en la rutina de creer que siempre es lo mismo y cada día, luchan por convertir los nubarrones en días luminosos y de alegría en el compartir , en el saber olvidar el mal que nos puedan hacer ser positivos,propositivos .

Y junto a ese llamado de ser sembradores de paz también el llamado misionero de Jesús:” vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio a todos los pueblos “Mt.28. Sintámonos enviados por Jesús en quien creemos y a quien amamos, lamentablemente no llegamos a todos nuestros pueblos y comunidades como quisiéramos la mies es mucha y los obreros somos pocos, pero no olvidamos que la naturaleza e identidad de la Iglesia es ser misionera y el Espíritu llega donde nosotros no llegamos.
Que esta Asamblea que hoy comenzamos sea el instrumento para la fraternidad, del encuentro y reencuentro como peregrinos en el mismo camino, bajo el mismo espíritu, una Iglesia sinodal, misionera y fraterna.

Que esta Asamblea sea espacio de formación donde aprendamos el valor imprescindible de la vida humana y desafío para el mundo, como es la familia, tema central de la parte formativa de la Asamblea que hoy comenzamos, la formación que debe ser permanente para todos, tan necesaria para responder a las necesidades de nuestras parroquias y comunidades.
Que esta Asamblea nos ayude a repasar el camino del trabajo que hemos hecho en el curso pasado, para compartiendo la Evaluación de nuestras pastorales , nos ayudará a ver la realidad en que estamos y para poder hacer una nueva programación que llene nuestros vacíos y que lo hagamos pensando con una visión no particular de mi trabajo pastoral sino de todo el conjunto de nuestra Iglesia .Una mano ayuda a la otra para lavar la cara así en nuestro hacer ayudarnos a conseguir juntos lo que solos no podemos .
Siempre estos tres momentos de toda Asamblea: Formación, Evaluación y Programación, son los pilares que sostienen nuestro vivir y nuestra entrega generosa de servicio a los demás .no nos quedemos en las diferencias construyamos puentes no trincheros, la unidad en la diversidad como die el lema de los 100 años del Domund unidos en Cristo, unidos en la misión.

Bienvenidos todos y no olvidemos, debemos ser mensajeros que lleven la paz donde quiera que nos toque trabajar. Dios nos da su bendición y la Virgen María nos acompaña en el camino como madre con su ternura y como maestra con su sabiduría. Santa María reina de la paz, ruega por nosotros.
Por Mons. Rafael Cob, Obispo de Puyo.
