
PUYO, Pastaza. En el marco del XII Foro Social Panamazónico (FOSPA) 2026, Puyo se convirtió en escenario de un encuentro internacional para la defensa de la Amazonía y los territorios. El FOSPA, plataforma regional, autónoma y plural que articula a pueblos indígenas, comunidades, organizaciones sociales y academia de los países amazónicos, busca fortalecer acciones colectivas frente al extractivismo, la crisis climática y las vulneraciones de los derechos humanos y de la Naturaleza. En esta edición, desarrollada en Puyo entre el 16 y el 22 de agosto, el foro plantea construir propuestas y un plan de acción regional para la defensa de la vida, los territorios y la justicia ambiental.

En este contexto, el Vicariato Apostólico de Puyo, REPAM Puyo, PAKKIRU y la Comuna Ancestral San Jacinto del Pindo impulsaron el recorrido “Las Heridas del Río Puyo: Ruta por la Vida y el Agua”, una jornada de observación directa sobre las principales afectaciones que atraviesan el río y sus esteros. La actividad permitió identificar impactos asociados a la contaminación, la presión urbana y otras amenazas que comprometen la integridad de la cuenca y los ecosistemas que sostiene. El recorrido contó con la participación de delegaciones de Ecuador, Perú, Colombia y Bolivia, vinculadas al proceso de REPAM, entre ellas integrantes de su presidencia, Secretaría Ejecutiva, coordinaciones, secretarías de los comités nacionales y liderazgos comunitarios, quienes conocieron en territorio las problemáticas que enfrenta este afluente amazónico.

La visita también se consolidó como un espacio de articulación internacional para fortalecer la defensa del Río Puyo y acompañar las acciones encaminadas a su reconocimiento como sujeto de derechos. Más allá de evidenciar sus heridas, el recorrido puso en el centro las voces de las comunidades y organizaciones que sostienen una lucha por la protección del agua, los ecosistemas y la vida. Bajo el lema “Con Karu en la movida, el Río Puyo cobra vida”, la iniciativa plantea que recuperar el río no es únicamente una tarea ambiental, sino un compromiso colectivo con el territorio y las futuras generaciones. Porque el Río Puyo no es solo un cauce: es vida, memoria y territorio que exige ser defendido.
