
La comunidad parroquial vivió un momento de profunda fe con la celebración de la Primera Comunión de sus niños y niñas, quienes, con inocencia, alegría y devoción, recibieron por primera vez a Jesús en la Eucaristía, convirtiéndose en templos vivos de su presencia.
Felicitamos a las familias por acompañar a sus hijos en este camino de crecimiento en la fe y agradecemos a los catequistas y a toda la comunidad por hacer posible este importante paso en la vida cristiana de los pequeños.

Que el Señor fortalezca a estos nuevos comulgantes para que permanezcan siempre cerca de Él y que María, Nuestra Señora de Fátima, los proteja con su amor maternal.
